Lo malo de hacerse mayor es el dolor de cuello y la barriguita fofa que se va formando, sobre todo al sentarse, y que se muestra desvergonzada a todas las miradas, mientras tú sigues leyendo el periódico inadvertida, arrellenada en el sillón sin guardar compostura. Qué desagradable, qué alejado del canon de belleza romántica o incluso clásica. Sólo puede una calmar su ansia con las Gracias de Rembrandt, insuperables en su rotundidad. La Venus de Willendorf no vale a este efecto.
He oído muchas veces a los mayores de mi casa que el sentido del humor separa a los listos de los burros. Pero a mí no acaba de gustarme lo de los burros porque, ¿has mirado a un burro a la cara alguna vez? ¿Cerca, cerca?, ¿oliendo su un poco desagradable perfume de borriquito sudoroso? Es la imagen del candor amoroso. Prefiero la denominación griega -Grecia ahora está en la onda- de "idiota", osea, el que se ocupa sólo de sí mismo y abandona los asuntos de todos, la res publica de los latinos. Así que el sentido del humor distingue a los listos de los idiotas. Sólo queda definir quiénes son los listos, una palabra polisémica en español. "Listo, que eres un listo" y no digamos si se le busca el diminutivo en -illo... Definiré, por tanto, quién es listo según yo, una categoría, por cierto, a la que aspiro ardientemente y, en ocasiones, hasta me acerco para alejarme después años luz, otra vez. Listo es, según yo, quien conserva la curiosidad que tuvo de niño y, así, sabe cosas que le ayudan a vivir, entre ellas, la de ser compasivo y magnánimo. Hala, ya está.
Cuando una está triste, y esto vale para uno también, busca en el humor consuelo. A veces recurro a mirarme en el espejo mientras me lavo los dientes. Suele ir bien. Acabo dando unos pasos de baile o no. Cuando se está triste lo ideal sería poder buscar en el amor consuelo, pero, claro, tía, eso es pa nota. El humor, por otra parte, también hay que definirlo. Yo me quedo con el cervantino, el quevedesco y los demás me son algo ajenos, chabacanos, ásperos, producen risas exageradas. Cervantes, sin embargo, provoca una sonrisa a veces dulce a veces perversa, pero sonrisa, al fin. Y esa es la que me gusta a mí.
Lo malo es que la verdad no tiene consuelo. Y es inesquivable.
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2 comentarios:
Me he reído con la primera frase. He amanecido con un tortícolis de las peores que recuerdo. El dolor se extiende al brazo y la pierna derecha. La risa me costó unas cuantas palabrotas!
Tu definición de ‘listo/a’ es muy lista. Creo que entro en el grupo aunque tenga que pagar, esa curiosidad, con dolores de espalda, de rodillas y hasta vértigo!
Humor no me falta pero me gusta compartirlo con esos amigos con los que no tienes que acabar la frase porque ya salieron ellos con algo parecido y todo se encadena…tengo varios, pero lejos. Me río contigo!
Un "ostiópata" viene bien para estos casos. Uno bueno, claro.
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